Hay momentos en los que nuestra vida cambia y nosotras también

A lo largo de la vida atravesamos etapas y experiencias que pueden transformar nuestra manera de sentirnos, de relacionarnos y de entender quiénes somos. Algunas llegan de forma esperada. Otras nos encuentran sin estar preparadas. Y, en ocasiones, aquello que antes nos servía para afrontar el día a día deja de hacerlo. Es fácil asumir entonces que somos nosotras las que no estamos a la altura, que deberíamos adaptarnos mejor o que necesitamos hacer un esfuerzo añadido para volver a sentirnos como antes. Pero el malestar no aparece de forma aislada. No todas vivimos las mismas experiencias, ni las vivimos en el mismo momento, ni contamos con las mismas circunstancias. El contexto importa. Nuestro momento vital, nuestro entorno y nuestra historia emocional también influyen en cómo vivimos y procesamos cada experiencia.

Quizás te reconozcas en alguna de estas situaciones

En consulta es frecuente acompañar a mujeres que atraviesan vivencias como estas:

Te cuesta pausar, sientes que siempre podrías hacer algo más o que el descanso es algo que necesitas merecer o justificar.

Miras a tu alrededor y tienes la sensación de que todo el mundo avanza, llega a todo o está en otro momento de su vida, mientras tú sientes que deberías estar en otro lugar. La comparación forma parte de la experiencia humana, pero puede convertirse en una fuente de malestar cuando utilizamos la vida de otras personas como medida de la nuestra. La investigación ha encontrado una asociación entre determinados procesos de comparación social y síntomas de ansiedad y depresión, aunque esta relación depende del tipo de comparación y del contexto.

Las necesidades de los demás ocupan gran parte de tu tiempo y energía, mientras que las tuyas suelen quedar en segundo plano.

Coordinar, anticipar, cuidar, resolver… asumir muchas responsabilidades y mantener en marcha diferentes aspectos de la vida al mismo tiempo puede acabar generando agotamiento y malestar.

Decir que no, expresar lo que necesitas o tolerar la culpa o el malestar que pueden aparecer cuando dejas de adaptarte a todo no siempre resulta fácil. 

Conflictos, desequilibrios, dificultades para comunicarte o dinámicas interpersonales que se repiten y no sabes cómo abordar.

Quizá haces lo que se espera de ti, pero tienes la sensación de haberte alejado de lo que quieres, necesitas o deseas.

Acompañamiento

Hay etapas que pueden removernos más de lo que esperábamos

A lo largo de la vida atravesamos transiciones que pueden implicar cambios importantes en nuestra identidad, nuestras relaciones, nuestras prioridades y nuestra manera de entendernos.

La matrescencia y la maternidad

Convertirse en madre no implica únicamente incorporar un nuevo rol. La transición hacia la maternidad puede implicar cambios psicológicos, sociales, relacionales y también biológicos, y supone un proceso de adaptación en el que la identidad puede reorganizarse.

Para algunas mujeres, este proceso puede venir acompañado de la sensación de haber perdido, temporalmente o parcialmente, aspectos de la vida anterior: espacios propios, autonomía, relaciones, proyectos o una determinada imagen de sí mismas. No significa necesariamente dejar atrás quiénes éramos, sino encontrar la manera de integrar esa identidad con la mujer que estamos siendo ahora. Ser madre puede transformar muchas cosas sin borrar a la mujer que existe detrás de ese nuevo rol.

La perimenopausia y la menopausia

La transición menopáusica forma parte del ciclo vital y puede afectar al bienestar físico, emocional, mental y social. Algunas mujeres experimentan cambios en el sueño, el estado de ánimo o la concentración, aunque la intensidad y la combinación de síntomas varían considerablemente de una mujer a otra.

Además de los cambios físicos y hormonales, esta etapa puede coincidir con transformaciones familiares, laborales, relacionales o personales. Todo ello puede influir en cómo vivimos esta transición. No hay una única manera de vivir la menopausia.

Un espacio para atender tu salud y tu bienestar emocional

Hay experiencias que pueden quedar invisibilizadas porque forman parte de nuestra vida cotidiana. Nos acostumbramos a adaptarnos, a cuidar, a responder y a seguir adelante.
Hasta que quizá aparece el cansancio, el malestar o la sensación de que necesitamos prestar atención a algo que llevamos tiempo dejando en segundo plano.

Hablar de salud mental en las mujeres también implica tener en cuenta su historia, su contexto, sus relaciones y el momento vital que están atravesando.

Este espacio nace para poder hablar de todo ello desde una mirada psicológica: sin reducir la experiencia de una mujer a un síntoma concreto y sin asumir que todas necesitamos lo mismo.

No tienes que tenerlo todo claro para empezar

A veces no sabemos exactamente qué nos pasa ni qué necesitamos.

Y no hace falta tener todas las respuestas ni saber explicarlo perfectamente antes de pedir ayuda.

Quizá simplemente ha llegado el momento de mirar hacia dentro y entender qué está ocurriendo.

Eva Llonch Psicologia Estudio Silla